miércoles, 28 de enero de 2015

Ansia de liberar.

Hoy quisiera gritar al mundo, soltar, poder contar lo mal que me siento, lo horrible, conseguir que, de alguna forma toda pena se fuese, decirlo, tal vez recibir apoyo; esas cosas que, a mí al menos me reconfotan.

No puedo, hoy vuelvo a sentirme solo, una soledad extraña, gente con quien contar; mucha, gente con la suficiente confianza para contar; reducida, gente con confianza plena para contar, super reducida, alguien con el que pueda hablar; nadie. Me siento bloqueado, no culpo a nadie, es evidente, la gente tiene su vida, yo la mía, hay gente con la que puedes contar pero no siempre.

Ese sentimiento de traición choca contra mi fuértemente. ¿Porqué existe? no me han hecho nada; pienso, mientras mis sentimientos, heridos, aseguran lo contrario. Somos frágiles, nos rompemos con facilidad y no se lo decimos, callamos; tragamos mientras notamos como el dolor nos recorre por dentro, la tristeza, la tortura; el ansia de liberar se hace eco, pero alguien le calla, ¿Quién era? la soledad.

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